En el Taller

 Ana Negro: Formas de habitar un cuerpo ausente.

Lucía Rey.  2015.  Santiago de Chile. 

Uno debe imaginar feliz a Sísifo

Albert Camus

SchwarzeMilch der Frühewirtrinkendichnachts

wirtrinkendichmittags un morgenswirtrinkendichabends

wirtrinken un trinken

ein Mann wohntimHausdeingoldenesHaarMargarete

deinaschenesHaarSulamitherspieltmit den Schlangen

Paul Celan: Todesfuge (fragmento)

El taller de Ana Negro es su propio hábitat cotidiano. Trabaja en su departamento en el barrio Almagro en Buenos Aires hace aproximadamente 19 años, en los cuales la estética de su obra se va construyendo en la misma medida en que ella construye su silencioso diario vivir. Esta artista labura durante el día en algún trabajo común, pero al llegar a su espacio íntimo se desviste ante el espejo de sus telas, observándose hasta quedar vacía. Opera en unarrojo heroico y anónimo que pareciera escudriñar, mediante esta autorreflexión estética, un fenómeno complejo, encubierto, trasvestido por los cotidianos desbordados.

El arte, en este sentido, es redención, liberación y conexión con todo aquello que es tocante a nuestras memorias invisibles. Si bien es cierto el espacio físico en donde trabaja no condiciona el proceso de producción en el sentido restrictivo de lo creativo, sí funciona de una manera especular. Hay un fenómeno dialéctico que se vive en esa intensidad de un cotidiano traspasado y habitado por lo artístico, entonces el cotidiano corriente desaparece, se ofrenda para una concentración profunda y absoluta.

La temática central de Negro son los cuerpos, develar las figuras de cuerpos mediante la aplicación de veladuras sucesivas, tan sucesivas, que parecieran desaparecer. Los cuerpos de Ana Negro citan en su estética al barroco, manifiesta un ojo observador absoluto, elaborando escorzos imposibles, develando esas perspectivas que están ocultas bajo la normalidad de una mirada que contempla lo dado. Sin embargo estos enfoques imposibles, aparecen en el mundo dela posibilidad, son develados meticulosamente mediante un sacrificio expreso que es el abandono del propio cuerpo, como una especie de desdoblamiento, esta panóptica de escorzos múltiples exige para sí el abandono de la perspectiva narrativa, trascendiendo lo anecdótico. Ese espacio vacío que queda, es el mismo que exige el acto creativo. Hay unejercicio poético en esta producción constante del deshabitar(se) el cuerpo, en donde la búsqueda de sí se presenta ante la artista como una búsqueda del Otro, en el Otro olvidado.

Este recorrido cotidiano de un trayecto estético sintetiza el drama de una memoria colectiva que parecieradesvanecerse a cada segundo. Ese desvanecimiento es el que actualiza la condición dramática en el arrojo hacia un rescate de algo impreciso pero rotundo de la existencia material.

Así como aquel personaje mitológico griego Sísifo quien ciego sube a tientas una roca a la cima de la montaña sabiendo que la piedra caerá, y sigue en este acto interminable de subir la montaña con la roca una y otra vez, y una y otra vez la piedra cae desarrollando un infinito dramático, un desamparo de lo desconocido pero profundamente añorado. Así también Ana acusa recibo de esta tragedia y acude a la propia montaña portando en un caminar incierto, a tientas, la gran piedra mnémica de un dolor humano, como si fuera éste un símbolo al que nadie quisiera siquiera observar, porque ese acto contemplativo es definitivo, exige salir incluso de la retina personal. Ahí aparece nuestra observadora, quien encuentra en su hogar el espacio idóneo para este cotidiano des-vestimiento. Recuperando memorias de cuerpos olvidados es como también recupera su propia imagen, en donde aparece el ser artista como una “condición de existencia” . Ana Negro trabaja con “lo que se tiene y con lo que no se tiene”, lo que es un método productivo que afirma el espacio vacío como constructor y sostenedor de la forma, así como la muerte es lo que le da sentido a la vida. Entonces, el vacío toma un protagonismo en la construcción de la estética de su obra, metafóricamente con el vacío resultante del abandono de su cuerpo, y a su vez se cristaliza en un vacío de un cotidiano imposible, cuyo protagonista son los cuerpos perdidos del Otro.





Comentarios